“No existe peor torpeza humana que querer que las cosas cambien y seguir haciendo lo mismo toda la vida”: Albert Einstein
He leído varias veces esta frase, tan contundente siempre.
No podemos cambiar la situación de nuestras ventas, mientras sigamos haciendo lo mismo que hemos hecho siempre. Nada nos garantiza que las cosas mejorarán.
Decía Napoleón Hill que “Somos lo que somos, porque somos el resultado de lo que hemos metido a nuestra cabeza. Mientras no cambiemos lo que tiene dentro, no habrá ningún cambio”
Tanto Einstein como Hill tienen absolutamente toda la razón.
Pero… ¿Qué podemos hacer para que las cosas cambien en nuestro nivel de ventas?
Eso es lo primero que me pregunta la gente que me consulta en torno a sus ventas. Los escucho atentamente, los dejo explayarse; todo su problema gira en torno a que no están vendiendo, que la gente no entra, que los clientes se van, no están regresando… etcétera. De pronto a boca jarro, surge la pregunta ¿Por qué no estoy vendiendo? En espera de la casi inmediata y mágica respuesta que les de la solución.
Desde luego, en toda su perorata de quejas y lamentos, en ningún momento la gran mayoría ha sido crítico de sus actitudes y conductas hacia sus clientes. Todos, se sienten seguros de que están haciendo lo correcto y empiezan a buscar culpables externos de las malas ventas. Me dicen que el Gobierno, que Los chinos, que los ambulantes, que el inicio de las clases, que esto que lo otro, que la gasolina, etcétera… Pero nunca oigo declaraciones de auto critica o un “mea culpa” sincero honesto y capaz de reconocer los errores en que están incurriendo.
Las malas ventas, tienen elementos comunes que entre otros son:
El pensamiento clásico de los dueños o empleados que son costumbristas, es decir, viven de las costumbres de años, y piensan que continuar así les dará nuevos y mejores resultados.
La comodidad, el pensar que la zona de confort nunca terminara, que las vacas gordas son para toda la vida, al grado tal, que no moverán un dedo para cambiar nada.
La ignorancia, el estar alejado de las nuevas verdades, de las nueva realidades del mundo de las ventas, de la forma como ahora se hacen los procesos de publicidad, promoción y ventas.
La necedad, verdad absoluta, al creer que lo que ellos piensan es lo correcto, y que lo que hace la competencia son “ocurrencias” que nada tienen que ver con lo suyo.
Y así, podríamos continuar interminablemente en el listado de las conductas que se niegan a ha aceptar que el mundo es un constante cambio, un movimiento perpetuo que va desde la parte molecular, la esencia de las cosas hasta el movimiento mismo del universo. Ese cambio constante se llama evolución y si todo evoluciona, entonces ¿Por qué no habríamos de evolucionar también nosotros?
¿Qué es lo que usted ha metido a su cabeza que lo hace ser como es y no le permite vislumbrar lo nuevo y bueno?
A caso pretende usted seguir creyendo que las cosas cambiarán cuando usted sigue haciendo lo mismo que lo ha puesto en la situación que enfrenta.
Si quiere que le ayude a encontrar la forma de auto analizarse y cambiar para mejorar solo pregunte como lograrlo.
Salud y Buenas Ventas.
José Luis Sorcia.
