“…fueron visionarios, lograron ver más allá de su tiempo y salieron adelante…”
Por: José Luis Sorcia*
Es sutilmente maravilloso entrar el mundo de la ciencia y descubrir cómo su evolución ha permitido a lo largo de la historia del hombre, concretamente quizás en los últimos 50 años, haber conseguido tal grado de avance y evolución que nos deslumbra tanto saber humano. Tantas cosas verdaderamente increíbles que han pasado y permitido a la humanidad, por ejemplo, tener un sistema de comunicación como éste, el Internet, tan omnipresente hoy que me atrevo a decir que el Internet es el segundo oxígeno de esta era, que necesitamos para vivir, muchos de los que nos hemos convertido en cibernautas.
Toda esta evolución y avance de la ciencia, ha sido derivada del intercambio económico y comercial que el hombre ha hecho a lo largo de su vida, de su historia; primero con trueques, luego con dinero y ahora hasta sin dinero, porque con esto de la virtualidad de las cosas, el dinero también se ha convertido en algo virtual, es decir, se puede pagar sin tener que mover monedas o billetes de mano en mano. Y lo más increíble aún, puedo yo o tú, comprar cosas en China, la India o Australia, y que me lleguen a la puerta de la casa en cosa de días, sin que haya yo tenido que hacer nada extraordinario para conseguirlo, mas que haber hecho comercio electrónico a través del ciberespacio.
El tiempo ha pasado y la evolución de la vida comercial e industrial también ha dejado de ser lo que era. Sin embargo, para muchos y muchas pequeños empresarios y empresas, pareciera que las cosas debieran mantenerse igual que siempre. Se quedaron anclados en el pasado. No dejo de sorprenderme como persisten aun pequeños y grandes empresarios que se resisten a los cambios. Los que no se resistieron y fueron visionarios, son los que siguen o permanecen a la saga en los negocios. Son los que siguen siendo la guía a emular, porque en medio de crisis y tempestades, fueron visionarios, lograron ver más allá de su tiempo y salieron adelante.
Esos son los que tuvieron visión, los que aún con temor a equivocarse decidieron hacer las cosas de otra forma y lograron sobrevivir, mantenerse y heredar a la siguiente generación el resultado de sus esfuerzos, probablemente a la tercera y por la institucionalización y establecimiento de procesos operativos perfectamente diseñados y balanceados, en la consecución de los objetivos que periódicamente van cambiando con tendencia a la alza, permanecerán por años en la vida económica de una región, de un país o del mundo, hasta la cuarta o enésima generación.
La gran mayoría, los que no quieren entender nada de la modernidad, los que no quieren entender nada a cerca de la institucionalización y formalización de procesos productivos, tanto en el área operativa como administrativa, seguirán siendo los que cada día sigan bajando la cortina del negocio, porque el que creyeron sería el sustento de la familia, terminó en nada. Se acabó. Las esperanzas, los propósitos y anhelos de hacer empresa, se acabaron. ¿Y qué pasa entonces? Pues nada, algo como sumarse a las filas del desempleo o volver a buscar una oportunidad en alguna otra empresa ajena. En el mejor de los casos, donde pudieran aplicar las malas experiencias vividas para evitar que se vuelva a repetir la historia de la que fueron protagonistas.
Entonces ¿Qué habría de hacer para no quebrar?
La primera cuestión es evitar pretender que por tener un pequeño negocio, en el que probablemente hoy las cosas estén bien, pensar que así será siempre. Nada más falso que esta creencia aun persistente entre el empresariado de todos los tamaños y niveles.
La segunda cuestión es que, habiendo entendido que el resultado actual si es bueno no será eterno, entonces debo pensar en qué sé lo que puedo y debo hacer para lograr que lo que hoy me genera cierta renta, permanezca y crezca, que sería lo mejor que pudiera suceder a mi negocio.
La tercera cuestión es: Si ya tengo el pequeño o mediano negocio, pero no tengo el tiempo ni los conocimientos para entender cómo mejorarlo y hacer que la renta que hoy tengo crezca, basados en el mismo negocio, ser lo suficientemente humilde para entender que necesito la ayuda de un experto que me dirija.
Sí, leyó usted bien: “QUE ME DIRIJA”. Así lo escribí: que me dirija.
El gran problema de los dueños de negocios pequeños y medianos, es no querer entender que: saber hacer algún mueble o ser expertos en fabricar una bebida, o que su vida la hayan dedicado a amasar pan, o que su restaurante lo “han llevado” desde hace 30 años -¿Cómo un extraño va a venir a decirme que hacer con él? ¡Por Dios!…- no es el suficiente conocimiento del mundo actual y sus entornos cambiantes, para poseer verdades absolutas en un mundo donde la única verdad absoluta es el ¡Cambio! Por tanto, sí es necesario tener un Coach de Negocios, un Consejero de Negocios, especialmente si el negocio es familiar, que son la mayoría, los cuales tienden a tener demasiados problemas derivados de los parentescos y las ligas sentimentales.
En la era moderna de los negocios, hay sólo una enorme, única y gran diferencia entre el negocio que permanece y el que tiende a desaparecer: el que va por sí solo y el que se deja guiar hacia el progreso.
El que va por sí solo, va como un barco de papel en la alta mar. En cambio el que se deja guiar hacia el progreso, tiene bien claro su destino, la visión, la misión y la estrategia para alcanzar el éxito en su plan de negocio.
Quienes están o ya han iniciando un negocio, en su cochera, en un pequeño o mediano local, con cierta clientela y empleados, deben considerar que en la era de la comunicación, es necesario contar con la consejería de un Coach de Negocios (consejero, entrenador,
capacitador, estimulador, observador, etcétera, como prefieras llamarlo). Es saludable porque bien dice el dicho “que los toros no se ven igual desde la barrera”. Desde fuera, con la mente fría y el cerebro centrado en los números, ajenos a voluntarismos o compromisos familiares o emocionales, siempre les recomendará que es lo mejor, no para Juan, Pedro o Lupita, sino lo mejor para el negocio.
El mundo seguirá avanzando, la única constante que es el cambio permanecerá en todo. Así en los negocios, sólo permanecerán los que sigan cambiando, los que modernicen cuatro áreas sin las cuales un negocio no existe, ya sea con o sin fines de lucro y estas son: factor humano, procesos y sistemas, ventas y finanzas. Son como las cuatro patas de una mesa, cuando una se tambalea o cae las otras tienden a seguir la caída, es el Balanced Score Card –BSC por sus siglas en inglés- del que hablan Kaplan y Norton y que hoy día es el modelo de administración más eficiente en las mejores compañías del mundo. Desde luego, México no aparece aún en el ranking de nacionales que usan este sistema. Siempre vamos atrás en lo más eficiente, aún para nuestro infortunio tecnológico y económico.
Ser un negocio grande, no significa ser un gran negocio; como ser un pequeño negocio, no es sinónimo de ser un negocio sin futuro. Si usted tiene un emprendimiento, es decir, esta empezando una industria o empresa, lo más recomendable es escuchar a su consejero de negocios. Pero cuidado, un consejero de negocios capaz, es quien le puede hablar de cómo puede ser el futuro de su negocio, no como ha sido el pasado. Pero además le ayuda a establecer las bases para alcanzar ese futuro.
Espero sus preguntas y comentarios.